Marsano

Los Marsano en Miraflores

Tomassio di Marsano vino della Italia nel sicolo XIX con un po di danaro que portava de su natale Genoa. En Lima se convirtió en el prestamista con que siempre soñó, exigiendo bienes raíces en garantía a sus préstamos. Fue así como se fue haciendo de propiedad inmueble a medida que sus deudores no le pagaban. Al sur de Lima había fundos agrícolas en una zona llamada Santiago de Surcos, precisamente por los surcos de tierra que allí había. Marsano se fue haciendo de a pocos de pequeños fundos en ese lugar hasta conformar una sólida hacienda agrícola que llamó Surco. Siguió con su práctica usurera y fue reuniendo más propiedad agrícola hasta llegar al lindero con el antiguo balneario de Miraflores. A esta adición, por ser más pequeña, la llamó Surquillo y colindaba con el antiguo fundo Miraflorino llamado Leuro, propiedad del financista alemán de nombre Schell que terminaría siendo alcalde de Miraflores.

En ese tiempo el balneario de Miraflores era pequeño. Ocupaba un parche urbano limitado desde el norte por lo que hoy es la avenida Ricardo Palma y por el sur hasta la calle Colina, hoy avenida Benavides, y desde el ferrocarril Lima Chorrillos por el este hasta la Bajada a los Baños por el oeste. La línea de ese ferrocarril venía del sur por lo que hoy es la avenida Bolognesi en Barranco, entraba a Miraflores por la hoy avenida República de Panamá y en el cruce con la hoy avenida Aramburú hacía una inflexión y tomaba el norte por la hoy Vía Expresa hasta llegar a Lima, entrando por el hoy jirón Carabaya hasta la Plaza Meliú, hoy Plaza San Martín, ahí terminaba la línea férrea en una gran estación ubicada en lo que después sería el cine Metro.

Miraflores estaba circundado por haciendas agrícolas. Al oeste el fundo Porta de la familia de don Domingo Porta. Hacia el norte la hacienda Santa Cruz de la familia Gutiérrez, sefarditas que vinieron de Lambayeque donde habían sido dueños de la hacienda Pomalca que vendieron a los de la Piedra. La casa hacienda de los Gutiérrez era lo que hoy es la embajada de Brasil. Esa hacienda se extendía por todo lo que hoy es la avenida Santa Cruz desde el mar hasta el ferrocarril. Por eso se llama Óvalo Gutiérrez, ellos donaron el terreno para construir el Colegio Santa María, también otro donde se levantó después la Gran Unidad Escolar Agustín Gutiérrez que después le cambiaron el nombre a Alfonso Ugarte.

En el sur estaba el pequeño fundo Leuro que cuando lo urbanizaron, entre lo primero que hicieron fue el Hotel Leuro en la esquina de Benavides con Grimaldo del Solar. Al este, al otro lado del ferrocarril, Marsano empezó a urbanizar Surquillo con el fin de alojar a la gente pobre de Miraflores, en especial al servicio doméstico y construyó ahí el Cementerio de Surquillo. Luego Marsano entró a comprar viejas fincas en el Miraflores que colindaba con Surquillo. Allí construyó el hotel y el cine Marsano, y un poco más allá hacia la avenida Leguía, después llamada Arequipa, construyó un gran palacete que fue su casa de residencia y es donde murió.

Sus herederos urbanizaron la hacienda Surco que resultó siendo un distrito para los nuevos ricos de Lima.

La familia Marsano compró propiedades mineras en Castrovirreyna que nunca trabajaron sino que las arrendaron por altas regalías a la Volcan Mines Ltd, la que con otros formó la Castrovirreyna Mining Company para operar esas minas. Tiempo después, uno de los Marsano, David, compró una ‘agotada’ mina de oro en Parcoy que resultó siendo un emporio de riqueza, Hoy es la minera Marsa, propiedad de los herederos del difunto David Marsano.

Tomás Marsano llegó a amasar una gran fortuna, pero a su muerte sus herederos se enfrascaron en juicios que duraron hasta veinte años, y que terminaron dejando a varios abogados bien pagados y a los herederos con poca o ninguna herencia.