Arrendamiento de un inmueble destinado a actividad económica: oficinas, locales de retail, almacenes, consultorios, restaurantes. Los contratos comerciales suelen ser más extensos y detallados que los de vivienda: incluyen plazos más largos (3-10 años), cláusulas de reajuste, distribución de mantenimiento, condiciones de fit-out, garantías mayores (carta fianza) y, en retail, un componente de renta variable sobre ventas.