Estructura de arriendo donde el inquilino, además de la renta base, asume tres categorías de gastos que normalmente son del propietario: (1) impuesto predial, (2) seguros, y (3) mantenimiento y operación del inmueble. El propietario recibe renta 'limpia'. Es la estructura preferida por inversionistas institucionales en CRE porque reduce el riesgo operativo del propietario.