Asociación entre dos o más partes para desarrollar un proyecto específico: típicamente un propietario de terreno aporta el predio y un desarrollador aporta capital, gestión y know-how. Las utilidades se reparten según lo pactado. Puede formalizarse como una sociedad, un contrato de asociación en participación, o un consorcio. Es la forma más común de desarrollar proyectos en Lima cuando el dueño del terreno no quiere vender sino participar.