Operación en la que una empresa vende su inmueble a un inversionista y simultáneamente lo arrienda de vuelta a largo plazo. La empresa libera capital atrapado en el inmueble sin perder el uso del mismo. El inversionista obtiene un activo con inquilino garantizado y contrato de largo plazo. Es común con bancos, supermercados, hospitales y empresas industriales que prefieren ser operadores, no propietarios.